Si quieres destruir a los artistas y a las artistas, lo mejor es guiarse por un doble estándar: disfruta de las creaciones artísticas, pero no pienses jamás en sus autores. No le dediques un momento de atención al oficio, al talento, a la dedicación, la vocación, o el sudor que se necesitaron para conseguir aquella melodía que ahora suena de manera tan natural, o ese espectáculo tan divertido. Cómete la comida y olvida a quienes están en la cocina.
El Romanticismo del siglo 19 nos dejó obras hermosas y una tradición de artistas incomprendidos y ojalá tuberculosos, que morían sin que se valorizara su genio. En el día de hoy nadie es ya demasiado romántico, pero a los artistas o a las artistas se les sigue pidiendo romanticismo, obsesionados por sus creaciones y dispuestos a alimentarse sólo de su propia inspiración. No pensamos que un artista pueda necesitar cosas tan banales como un plan de salud, o un auto, o vacaciones, o jubilación, o pagar los colegios de sus hijos. La mirada romántica es inspiradora y de paso deja a los artistas en la calle, al margen de los frutos y los goces de la modernidad.
La preocupación que en general todos tenemos por los más desfavorecidos incluye también a la cultura. Está comprobado que, a menores recursos, menor acceso de las personas a los bienes culturales. Esta constatación debiera generar un esfuerzo del país para ser más equitativos. Pero en lugar de ello lo que se genera a veces es una presión a los artistas para que regalen a los más pobres el fruto de su trabajo. Como los más pobres no pueden pagar, es justo que tengan cine o literatura o arte sin pagar. Sin embargo esta generosidad no se lleva a otros ítems como la electricidad, el pan o el transporte. Empobrecer a los artistas no es la vía para que el arte llegue a los más pobres.
Esta gran idea es especialmente destructiva, ya que permite que artistas y creadores trabajen incansablemente para conseguir, o bien fracasos, o bien éxitos sin premio. En efecto, cuando una novela no se vende o nadie quiere ir a ver una obra de teatro o una película, no pensamos en ir en ayuda de los autores o intérpretes de aquellas obras. Pero en cambio, cuando las cosas resultan bien, muchos se sienten con derecho a disfrutar sin pago alguno de toda esa belleza o entretención. Esta injusticia tiene la ventaja de basarse en sentimientos nobles y humanitarios, aunque sus resultados no son ni lo uno ni lo otro.
Arte y cultura gratis ha sido una gran consigna progresista, aunque se entendía bien en el contexto del proyecto de una sociedad más justa, donde muchas cosas iban a ser gratis. Pero hoy no hay nada gratis, y por eso cobra especial brillo la idea de obligar a los artistas a trabajar sin percibir remuneración. Encontramos absurdo no pagarle al camión que transporta los instrumentos musicales, o a la señora que vende las entradas, o a la empresa que hace la publicidad de un concierto…. pero que los artistas toquen o bailen o pinten gratis nos parece lo más natural del mundo.
Se ha colado una sutil confusión en los productos culturales cotidianos. Creemos que un CD pirateado significa que las grandes empresas productoras van a ganar un poquito menos. Y es verdad. Pero lo cierto es que, además de eso, los perjudicados más directos son no los grandes consorcios (que siempre se las arreglan) sino los artistas. El pirateo hiere a las empresas, pero liquida a los creadores.
Pareciera haber una rara belleza, un aroma venenoso y sutil, casi artístico, en saltarse el pago de derechos para los artistas. Sin embargo la realidad es mucho más prosaica: cada vez que engañamos al sistema y dejamos de pagar derechos por una obra de arte estamos ayudando a destruir a los artistas. La danza de la copia gratis significa finalmente la ruina del arte.
En relación a la reforma de ley de propiedad intelectual, esta es nuestra posición. Seguir leyendo »
El proyecto de ley de propiedad intelectual que se tramita en el Congreso, fue hecho por el Gobierno a espaldas de la comunidad artística y está implantando normas injustas que amenazan con un retroceso irreparable en la protección de los artistas. Súmate a la campaña aquí »
Artistas trato justo, un balance: manifiestos, manifestaciones, cenas, senadores, cartas, ministros, lobbistas, reuniones, acuerdos, desacuerdos, blogs y todo lo que hasta ahora hemos visto, peleado, comido y bailado en nuestra batalla por la ley de propiedad intelectual. Ver Aqui »
1. aquello que estás leyendo, bailando o admirando fue hecho por nadie. ¶ 2. los artistas viven sólo de la inspiración. ¶ 3. si los pobres no tienen acceso al arte, comencemos por empobrecer a los artistas. ¶ 4. los artistas son dueños de sus fracasos; de sus éxitos es dueña la humanidad. ¶ 5. lo que producen los artistas debe ser gratis. ¶ 6. los derechos de autor no van a los artistas sino a las grandes empresas. ¶ 7. no pagar derechos es una acción de arte. ¶ Ver detalles »
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